Mi ideal

¡Sí!, me considero un idealista. Creo que un día los seres humanos por fin aprenderemos a reconciliarnos con el hecho de ser seres que sufrimos.

Juan Pablo Díaz del Castillo B. Ph.D.

Hiperindividualidad y soledad

Muchas personas hemos vivido rupturas afectivas o conflictos con amistades. Y en medio de ese dolor, la recomendación que suelen ofrecernos es: primero yo, segundo yo, tercero yo, cuarto yo, quinto yo, sexto yo.

Después —curiosamente— nos piden que seamos empáticos, que pensemos en los demás.

Y ahí está uno de los grandes problemas de nuestro tiempo.

La tecnología, con todo su poder, nos ha hecho creer que ella resolverá nuestros problemas. Que la salvación está en aprender “la nueva tecnología” que nos va a ayudar… que nos va a salvar.

Y eso, sin darnos cuenta, ha puesto todo el peso sobre la persona, por encima de la relación, de la comunidad, de lo social.

Así vamos cayendo en una  creencia en la que la responsabilidad se vuelve puramente personal: aprende a ser responsable de ti mismo, asume tu propia vida, tú eres el único responsable… La responsabilidad sobre el «yo».

Y con ello, la responsabilidad se transforma en una carga solitaria.

El resultado: más hiperindividualidad, más soledad, mayor ansiedad y depresión.

Porque confundimos la responsabilidad con el aislamiento.

Creemos que un ser humano maduro y con salud mental es aquel que puede valerse por sí mismo sin ayuda de otras personas.

Pero no.

El ser humano crece en relación. Nuestro cerebro, nuestro desarrollo, nuestra identidad son profundamente sociales.

La responsabilidad es con el cuidado del otro, del mundo, pero siempre desde la diversidad y no desde los bunkers de las ideologías compartidas.

Porque somos relación.

Y solo nos convertimos verdaderamente en personas en el encuentro con los demás.